Es para la gloria personal, es para la repiza de uno solo, el balón de oro es Ego redondo en manos de un futbolista que se puede considerar simplemente el mejor...
Digo que el Balón de oro es Ego Redondo pues no me queda duda que dicha cualidad (por supuesto que el Ego es una cualidad, si no, no lo escribiría con mayúscula) es regordeta, antojadisa, soberbia y posiblemente pecadora a ojos de los otros jugadores que acostumbran poner la otra mejilla, usar botas de trabajo pesado y no parar de sudar por 90 minutos.
Ego redondo, digo, pues recorre el mundo, no tiene fin su andar dentro de sus mismas fronteras, no tiene mezquinas esquinas ni lacrimogenas pendientes que interrumpan el goce de quien lo sostiene y finge no estar en el cielo, finge no sentirse superior aún de quien sea mejor que el y sobretodo finge no ser cegado por el flash, flash, flash...
Hoy el balón de oro volverá a las manos de la estirpe de la cual nunca debió haber salido y que probablemente en muchos años más no salga... los creadores, definidores, caracoleros y egoistas jugadores de medio campo hacia al frente, pues para atrás sólo parecen andar si el juego es vale realmente la pena. Frontera roja la media cancha que divide responsabilidades, angustias y misiones en los equipos perdidos y punto de encuentro para equipos que sin duda estarán siempre más cerca de encontrarse primero entre ellos, luego quizá con el gol.
Kaka debe ganar, es su momento de ganar pues después será difícil, Messi debe de sentir una aduana dura y aspera al quedar quizá tercero en la lista.
El balón de oro es Ego redondo en manos de quien antes lo pateó con arte y placer en cientos de canchas alrededor del mundo y logró, al menos por una ocasión... ser el mejor.
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